El proceso de duelo desde la psicoterapia narrativa

Verónica Córdoba Sánchez

 

 

El duelo se define actualmente como un proceso de adaptación que ocurre tras la perdida de un ser amado o de una abstracción equivalente.[1]

Está definición viene a sustentarse desde la teoría del apego. Bowlby define al apego como la tendencia que tenemos los seres humanos para establecer fuertes lazos emocionales con otras personas, los cuales satisfacen las necesidades de protección y seguridad, de esta manera podemos decir que el apego tiene un valor de supervivencia.  La teoría del apego nos permite entonces entender que el duelo es la fuerte reacción emocional que se produce por la ruptura de estos lazos.[2]

En relación a esta teoría, el duelo se entiende como una adaptación a la perdida, el cual, más que un estado es en realidad un proceso,   en el que el doliente es un sujeto activo que tiene como tarea buscar un significado a su pérdida, es decir, que debe aprender a vivir con la ausencia.

Diversos teóricos han propuesto clasificaciones de las etapas del proceso de duelo, la doctora Kübler-Ross [3]postula la que es quizá la clasificación más famosa, según la cual el ser humano atraviesa varias etapas luego de haber sufrido una perdida significativa, estas son:

-Negación

- Ira

- Resignación o negociación

-Depresión

-Aceptación

 

Así mismo, W. Worden,[4] otro de los grandes teóricos del duelo,  asegura que duelo es un proceso que  implica la elaboración de cuatro tareas básicas:

 

1) Aceptar la realidad de la pérdida
2) Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida
3) Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente
4) Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo

Estas concepciones continúan vigentes y pueden ser útiles cuando se trabaja con personas en proceso de duelo, pero existen nuevos modelos desde la teoría constructivista narrativa. Neimeyer nos presenta una propuesta innovadora, un modelo alternativo de duelo, en el cual se nos propone  una clasificación más flexible, donde se habla de distintitos momentos en el proceso de duelo:

Evitación: Corresponde a la fase de embotamiento, conmoción, incredulidad o shock, sería el momento  dónde la gente  suele decir, “no puede ser, no puede ser cierto, no, no, no”, es un momento en el cual hay un gran desborde emocional

Asimilación: Tiene que ver con el conocimiento intelectual y emocional  de la pérdida

-Acomodación: La aceptación de que ése otro ya no va a volver y coincide con el momento de reorganización de la vida.[5]

 

Para Neimayer estas etapas no transcurren en un orden rígido  identificable puesto que  la secuencia y la duración de las reacciones varían mucho de una persona a otra. Según este modelo luego del acontecimiento de una pérdida significativa se pone en marcha la reconstrucción de significados.[6]

A diferencia de las otras concepciones donde se proponían etapas o tareas aplicables a todos los individuos, en este nuevo modelo se pone de manifiesto hasta que punto los factores personales, familiares y culturales son fundamentales y le dan un perfil único a cada proceso de duelo.

Se  considera fundamentalmente el sentido que esa pérdida tiene para el doliente, dado que el impacto que produce una muerte está íntimamente ligado a una serie de variables únicas y personales que le dan a cada proceso un significado particular. Es así como el duelo es un proceso personal y original caracterizado por una historia personal y ligado al vínculo de intimidad que manteníamos con el ser querido.

El desafío que se le impone al doliente en este modelo es encontrar un nuevo sentido a la vida a partir de la pérdida, esto implica un proceso dinámico de reconstrucción, reorganización y transformación del sentido del si mismo.

El duelo implica la transformación de significados y afectos asociados a la relación con la persona perdida, la meta de dicha transformación es permitir al doliente sobrevivir sin el otro, al mismo tiempo que asegura la continuidad de la experiencia de la relación con el fallecido.

La perspectiva narrativa

La construcción narrativa describe la compleja actividad de como el individuo teje una historia subjetiva acerca de los eventos de su vida en una interpretación de significado, identidad, posibilidad y oportunidad existentes en el ciclo vital. [7]

Significado se entiende como aquello que nos da un sentido de continuidad, es que aquello que  a pesar del progresivo aumento de la complejidad se tiende siempre a conservar la coherencia interna, indispensable para mantener un sentido de identidad a pesar de las transformaciones.

Las historias de vida que construyen las personas son tan variadas como sus biografías personales y tan complejas como su interrelación con las creencias culturales, estas historias incluyen hechos, percepciones e interpretaciones que componen el siempre continuo proceso de evolución de construcción de significado en la vida. La narrativa personal puede ser vista como la historia dinámica del legado de quien la vive, las personas a las que se pertenece y las conexiones entre quien ha sido uno y quien será. 

Visto desde esa perspectiva,  la pérdida desorganiza la historia e interrumpe el sentido de continuidad y coherencia autobiográfica, impacta la identidad, funcionamiento interpersonal y expresión emocional, entre otros aspectos de la personalidad. [8]

Esto ocurre debido a que la narrativa nos une de un modo interpretativo y multipotencial a la experiencia, en otras palabras, vivimos en un espacio y un tiempo del cual damos cuenta a través de las narrativas,  y de esa manera integramos las perturbaciones que emergen en el transcurso de la vida a la identidad personal. [9]

Dice Neimeyer que una pérdida significativa perturba las construcciones de vida que damos por supuestas, algunas veces estremeciendo de forma traumática los cimientos de lo que se supone sea nuestro mundo.[10]

El proceso duelo ubica al doliente en una situación protagónica activa donde se ponen en juego los propios recursos y ahí el papel del terapeuta es actuar como guía ayudando al paciente a reconocer y desarrollar sus propios recursos, pero también estimulando nuevos.

Desde la psicoterapia narrativa el asesoramiento terapéutico ayuda a transformar éste proceso en un trabajo activo valiéndose de diferentes técnicas que promuevan la memoria del ser querido a través de  tareas, que incluyan rituales y ejercicios narrativos que funcionan como modos de conexión, evocación y elaboración de la pérdida. El trabajo terapéutico desde la narrativa se propone dar significado a la ausencia.

El duelo nos da la oportunidad de reafirmar o reconstruir el mundo personal de significados que han sido cuestionados por la pérdida. Nos permite comenzar a narrar una nueva historia. Ya no se puede contar el mismo relato, se requiere  recrear  un nuevo capítulo de la historia personal y poder construir un  nexo de unión entre el pasado y el presente, para poder continuar encarando el futuro.

Es necesario narrar una nueva historia debido a que la pérdida resquebraja nuestra identidad porque  somos en relación a los otros,  nuestra identidad se transforma, nadie es igual después de la pérdida. Construimos y reconstruimos nuestras identidades como sobrevivientes a una pérdida negociando con  la realidad que tenemos que enfrentar. [11]

En la misma línea de Neimeyer, Attig describe la esencia de reaprender el mundo inherente al duelo, “es una cuestión de aprender de nuevo como ser y actuar en el mundo sin aquellos que amamos”. “emocionalmente, apaciguamos el sufrimiento; psicológicamente renovamos nuestra autoconfianza e identidad, comportamentalmente transformamos nuestros hábitos, motivaciones y modos de hacer las cosas, socialmente reconfiguramos las interacciones con otros, intelectualmente cuestionamos y buscamos por respuestas y significados. Cambiamos nuestros entendimientos e interpretaciones, espiritualmente buscamos paz y consuelo. Nos transformamos a nosotros mismos.” [12]

En este modelo el duelo se entiende este como una transformación del ser, no como ruptura del apego con el fallecido. El concepto de reconstrucción narrativa en el duelo ha hecho gran énfasis en la evolución de la actividad personal del contar y elaborar historias con la intención de dar significado e interpretación de lo que ha sido perdido.

Uno reconstruye la historia siendo consecuente con la ruptura que produce la pérdida, dentro de la red de comprensión y apoyo con que se cuente, por esto la red de apoyo social con toda su diversidad de influencias posibilita la  reconstrucción de significado individual. De esa manera el duelo desde la perspectiva de la construcción y reconstrucción narrativa es una reconstrucción de significado dentro de una red social. La resolución del duelo puede verse entonces como un  incorporar la experiencia de la pérdida en la historia de vida personal, transformándola.

        Una conexión terapéutica puede ser el contexto para reestructurar la narrativa. El dialogo con el paciente puede mantener, cambiar y reconstruir el significado de lo que ha pasado, en el duelo se necesitan personas que atestigüen la evolución de la historia con sus matices de significado, patrones emocionales, consistencia y direcciones  desconocidas. Las historias nos sanan porque nos ponemos enteramente en ellas. [13]

La psicoterapia del duelo ofrece una presencia sanadora,  las sesiones clínicas pueden ser estructuradas alrededor de preguntas como las siguientes:

  • Cuénteme más acerca de esta experiencia
  • ¿Para usted cuales son las tres cosas más importantes acerca de esto?
  • ¿Cual fue el sentido que le dio a esto?
  • ¿Cuales fueron sus mayores fortalezas en esta situación?
  • ¿Cómo se ubica a si mismo en esta historia?
  • ¿Cómo lo ven los otros en esta historia?
  • ¿Qué posición le da a los otros en esta historia?
  • ¿Qué tan diferente es usted ahora que esto ha pasado?
  • ¿Podría describir lo que vio, escuchó, pensó y sintió?
  • ¿Qué le gustaría explorar mas adelante?
  • ¿De que no ha hablado?
  • ¿Cual cree usted que es el siguiente paso?
  • ¿Que dirección le gustaría seguir dado que esto ha ocurrido?[14]

 

Estas preguntas están orientadas a explorar los modos de significación y temas básicos que maneja el paciente, y apuntan hacia el objetivo de construir un discurso narrativo rico en términos de multiplicidad, complejidad y coherencia.

Desde la psicoterapia narrativa se ofrecen formas creativas para el asesoramiento de duelo, las cuales están dirigidas a la reconstrucción narrativa y pueden incluir metodologías como el diario guiado, proyectos de fotografía, videos, entre otras. Estas expresiones ayudan en la experiencia de la perdida creando un mundo de significado que restaura las conexiones con si mismo y los otros.

 La asesoría de duelo se convierte en el espacio de transformación de la historia del doliente, un espacio del proceso de adaptación y acomodación a la perdida.

 Los terapeutas nos convertimos en testigos de la elaboración de las historias, en colaboradores con los pacientes en la reconstrucción de su significado y reorganización de sus vidas.

 

BIBLIOGRAFÍA

ATTIG, Thomas. (2001). Relearning the world: Making and finding meanings. In Neimeyer, R. (Ed.), Meaning reconstruction and the experience of loss (pp.33-54). American Psychological Association: Washington, DC. Citado por WHITING, P. JAMES, A. (2006).

DÍAZ, Victoria. Del dolor al duelo (2003). Medellín: Editorial Universidad de Antioquia.

FONNEGRA, Isa. De cara a la muerte (1999). Bogotá: Intermedio Editores.

GONZALVES, Oscar. Psicoterapia cognitiva narrativa (2002). Bilbao: Biblioteca de Psicología.

LIBERMAND. Una nueva visión del duelo (2006). Available from Internet: http://www.depsicoterapias.com/

NEIMEYER, R. La pérdida de un ser querido y la búsqueda del significado (2006). Available from Internet: http://www.depsicoterapias.com/

WHITING, PJAMES, E.  Bearing Witness to the Story:  Narrative Reconstruction in Grief Counseling (2006). Vistas 2006 Online. Available from Internet: http://www.counselingoutfitters.com/James.htm

WORDEN, William. El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia (1998). Buenos Aires: Paidós.

 



[1] DÍAZ, V. (2003). Pág. Xvii.

[2] WORDEN, W. Pág. 23.

[3] FONNEGRA, I. (1999). Pág 142.

[4] WORDEN, William. Pág 27.

[5] LIBERMAN, D. (2006).

[6] NEIMEIYER, R. (2006).

[7] WHITING, P. JAMES, A. (2006).

[8] NEIMEYER, R. (2006).

[9] GONZALVEZ. O. (2002)

[10] NEIMEYER, R. (2006).

[11] LIBERMAN, D. (2006).

[12] ATTIG, T. (2001)

[13] WHITING, P. JAMES, A. (2006).

[14] Ibíd.

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