Implicaciones Psicológicas de la Mastectomía

 Mario Alberto Ruiz Osorio 


El cáncer como tal es una enfermedad que tiene una significación muy particular para la vida psíquica de los individuos. Culturalmente la connotación que tiene esta enfermedad es la de una experiencia dolorosa, incapacitante y mortifera. El diagnóstico de Cáncer produce en la vida anímica una fuerte conmoción, pues de entrada se convierte en una amenaza para la vida misma. Sabemos que el ser humano no está preparado para enfrentarse a este tipo de contratiempos y que ello se debe principalmente al hecho de que cada uno de nosotros hace la vida como si no nos fuesen a ocurrir desgracias inesperadas.

Para el caso específico del diagnóstico de Cáncer de mama, que en un reducido número de casos le acontece al género masculino, se ha encontrado en el trabajo clínico con los afectados una serie de implicaciones a nivel psicológico, que si bien son reacciones generales que acontecen a la gran mayoría de pacientes, cada uno la vive a su modo, de acuerdo a sus características personales.

Los senos, como tal, forman parte de la diferencia a nivel genérico, esta particularidad hace que éstos sean sobrestimados como una posesión valiosa para la mujer, pues en ellos se deposita gran parte de la vanidad femenina, los senos se convierten en un importante objeto de seducción y armonía corporal, cumpliendo así con una función estética. A su vez cumplen un rol fundamental en la maternidad, pues es la fuente que nutre la vida, esta es su función biológica, pero a la vez simbólica en tanto que, a través de él, la mujer-madre transmite los más tiernos u hostiles sentimientos a su hijo. Finalmente los senos se convierten en una zona capaz de producir placer durante el encuentro sexual al ser estimulados por el compañero sexual, hay en ellos un punto de satisfacción no sólo para la mujer sino para quien lo estimula, esta es pues su función sexual.

 

Con estas consideraciones introductorias revisemos entonces las implicaciones que en lo psíquico tiene la Mastectomía para una mujer:

 

§      Una vivencia psíquica de estos pacientes es la idea de que esa situación sólo les está aconteciendo a ellos. Existe una tendencia a creer que el procedimiento de la Mastectomía es un fenómeno anormal pues sólo a cada implicada le sucede, sintiéndose en muchos ocasiones como un caso raro:

 

"Yo no entiendo porqué me pasó esto a mi, yo si soy la mas demalas del mundo"

"para mi es muy triste saber que soy la única mujer que tiene un solo pecho y lisa al otro lado como un hombre"

 

En estos casos es importante realizar un trabajo alterno con otra paciente mastectomizada guía, ofrecerle lecturas que evidencien el sinnúmero de casos que se presentan por esta situación o invitarla a participar de grupos de reflexión o de apoyo.

 

§      Con frecuencia la perdida del seno implica para la mujer el hecho de que ya no         se percibirá como completa. Esto ocurre porque en lo psíquico cada uno de nosotros tiene una representación de su propio cuerpo y por esta razón una  mutilación o amputación trae como efecto una sensación de incompletud, pues ya no se tiene el miembro que hasta entonces hacía parte de la representación mental. Este hecho por ejemplo nos ilustra la experiencia del miembro fantasma, en la cual las personas siguen experimentando sensaciones en la zona de la mutilación o amputación, pues si bien se da una perdida real en el cuerpo, no ocurre así en lo psíquico:

"Yo me siento como media mujer, ya no seré la misma mujer de siempre"

"Es que los senos son el adorno de la mujer y cuando la quitan uno, ya uno no es una mujer entera"     


En estos casos es importante revisar la relación de la paciente con su cuerpo, específicamente con sus senos e igualmente explorar qué otros atributos, ya sean físicos o intelectuales, hacen parte de su singularidad con el fin de ir reconstruyendo la personalidad del paciente que en ese momento se reduce solamente a la sobrestimación de su seno perdido. Un foco de trabajo puede ser el de  indagar si el valor de esa perdida está relacionado con su amor propio o con relación a un temor de ser rechazada por los otros.

 

§     Una de las secuelas de la cirugía es la perdida de funcionalidad a nivel físico, durante un periodo que puede ser prolongado de acuerdo a la atención oportuna que se le preste a la incapacidad. Este factor introduce un malestar psíquico ya que la mujer se ve incapacitada para realizar las funciones habituales que exigen la participación del miembro superior afectado; con frecuencia aparecen asociados sentimientos de impotencia, frustración y de inutilidad que se convierten en fuente de depresión y desesperanza por sentir disminuida la capacidad de rendimiento. Muchas mujeres, incluso, se refugian en esta incapacidad transitoria, ya sea por desconocimiento, incredulidad o miedo, negándose a asumir el proceso de rehabilitación de su miembro afectado.

 

"Ya no puede hacer todo lo que hacía antes, esta operación me ha dejado como minusválida"

"Este brazo no quedó sirviendo para nada, no puede levantar tan siquiera un trapo del piso"

"No me dejan hacer nada, porque no soportan que me esté quejando de dolor"

 

En estos casos es muy pertinente acudir a un profesional de la Fisioterapia en busca de asesoría y en caso de no poder acceder a este servicio existen manuales sencillos e ilustrativos que orientan al paciente en la ejecución de ejercicios que favorezcan la recuperación. A nivel del trabajo psicológico es necesario evaluar las razones que le impiden ingresar al proceso de rehabilitación física: los miedos, la angustia, la fortaleza; es además fundamental resaltarle al paciente el hecho de que este es un proceso que requiere tiempo y paciencia; la ejemplificación con anécdotas puede ser una buena estrategia terapéutica para disminuir los niveles de angustia.

 

§      Una de las vivencias psíquicas mas dolorosas es el cambio que se presenta a nivel de la imagen corporal. El cuerpo como tal es un mediador de las relaciones con el otro; toda vez que lo adornamos y lo cuidamos no lo hacemos solamente por sentirnos bellos e impecables, lo hacemos igualmente porque hay allí una intención de ofrecerlo a la mirada de los otros para ser reconocidos y admirados. La Mastectomía obliga a la mujer a prescindir de una parte de su cuerpo que le es muy preciada, lo dijimos al comienzo, esta parte del cuerpo cumple varias funciones vitales, las que se transforman tras la operación. Y no solamente es la perdida del seno, sino también la cicratiz que deforma su estética, ésta aparece como una herida que no solamente es visible sino que además aparece en el pensamiento como una deformación del cuerpo. El mero hecho de tener que comenzar a adaptarse a unos implementos artificiales, como las prótesis, genera incomodidad para la mujer, pues se ve igualmente compelida a cambiar su forma de vestir, sus hábitos recreativos, su vida social, etc. En muchos casos la mujer mastectomizada renuncia a observar su cuerpo por algún tiempo, pues le horroriza su nueva forma, negándose inclusive a dejarse ver por sus seres mas cercanos. Esta situación es, en principio, tan inadmisible para el psiquismo que muchas mujeres que se han efectuado una reconstrucción mamaria expresan no sentirse iguales y que esta operación no calma la tristeza de haber perdido su seno real" 

 

"Yo no volví a ninguna cancha, ni piscina, que era lo que mas me gustaba, porque me da pena de la gente"

"No me he atrevido a mirarme a un espejo porque donde yo vea esa herida me vomito"

"Es que no le parece muy raro una mujer que tiene solo una, cada vez que yo me miro esa cortada me pongo a llorar"

"Me hice la reconstrucción mamaria y yo siento que eso es como un pedazo de una cosa que esta ahí pegada y que no me pertenece"

 

Por constituirse en un proceso tan doloroso para la mujer es esta una de las situaciones mas difíciles de abordar en el trabajo terapéutico. La adaptación a su nueva imagen corporal va a ser proporcional al valor que para cada mujer cobran sus senos; ante esta situación es preciso trabajar sobre los sensaciones de angustia, fastidio, autorechazo y sobre todo trabajar el sentimiento de la vergüenza que le genera su propio cuerpo. Cuando esto se ha explorado lo suficiente se puede recomendar a la paciente que se permita ser vista por seres lo suficientemente cercanos a ella, para que poco a poco se adapte a su imagen nueva con la aprobación de los otros.

 

§      Una situación bien particular que tiene que ver con el cambio de imagen y que acontece a la mayoría de las pacientes, es la sensación de que toda la gente se da cuenta de que a ellas les falta un seno; es una especie de paranoia transitoria que revela la conmoción psíquica por su perdida. Esta idea lleva a muchas mujeres a aislarse, a evitar salir, a no frecuentar sitios concurridos, a la utilización de bolsos, carteras bajo el brazo u otros accesorios que disimulen su falta. Esto nos comprueba lo fundamental que es el otro en nuestras vidas, al punto que se cae en esa falsa creencia de que todos se dan cuenta de la cirugía.

 

"Cuando voy por la calle siento que toda la gente me mira exactamente donde me falta el seno"

"Cualquiera se da cuenta que uno tiene ahí como un bulto que es distinto al seno de verdad"

 

Ante una situación como estas es muy valiosa la asesoría de personas capacitadas en el manejo de prótesis, brasieres, etc. (personal de salud, voluntarias, mujeres mastectomizadas rehabilitadas) que le demuestren a la persona que el uso adecuado de los implementos le va a proporcionar confianza y seguridad en sí misma.  El trabajo en grupos les proporciona además elementos para entender que estas fantasías son muy frecuentes al comienzo, disminuyendo así la ansiedad por la mirada permanente de los otros.

  

§      Otros cambios trascendentales se vivencian en la vida sexual, máxime si la paciente ejerce una práctica activa de ésta. La misma conmoción psíquica que produce el saber que se tiene la enfermedad del cáncer y los estragos de los tratamientos en el organismo hace que la energía sexual disminuya en forma considerable; la energía se concentra, las más de las veces, en el padecimiento psíquico y orgánico que genera el proceso. Temores como el de ser abandonada, rechazada o inspirar lástima se apoderan del pensamiento, sumiendo a la mujer en una especie de anestesia sexual que le impide disfrutar del ejercicio de la sexualidad. La sensación de incompletud, de no sentirse bella a los ojos del otro, de ser una mujer deforme, se suman a su padecer anímico, alejándola de la posibilidad de ofrecer y obtener placer en el encuentro sexual. En muchos casos se presenta la situación de que el compañero se esmera por comprender y esperar y la mujer se coloca en una posición de rechazo, pues interpreta la actitud de él como compasión, llegando hasta la absoluta negación a tener relaciones sexuales e incluso la separación.

 

"Ahora que soy media mujer  mi marido se va a conseguir otra, pues yo ya no le sirvo para nada"

"Cada vez que él me busca a mi me da mucha rabia y siempre le saco una disculpa para no estar con él"

"Si lo que mas le gustaba a mi esposo eran mis senos, ahora que le voy a mostrar"

"Cuando estoy con él no me dejo quitar ni el brasier, ni la blusa y no le permito que me toque por ahí. Yo no siento nada, soy como muerta"

 

En la intervención se debe profundizar en el tipo de relaciones existentes con la pareja, su estabilidad, sus conflictos, sus responsabilidades, esto hará que la mujer pueda reconocer que quizá su vivencia actual esté o no fundada por la aparición de la enfermedad y sus tratamientos, pues aparece con frecuencia que ésta es sólo el disparador de antiguas situaciones conflictivas que estaban ocultas, lo que favorecerá la elaboración de sentimientos de culpa, cobardía moral que a veces surgen por sentirse incapaz de responderle a su compañero; además estas energías distanciadas de la vida sexual se pueden utilizar para que ella se comprometa invirtiéndola en su proceso de recuperación. Se recomienda además el trabajo en algunas sesiones con la pareja.

 

Para finalizar no debemos olvidar el hecho de que nadie, por muy capacitado que esté, puede ayudar a otro si éste no se empeña en tratar de salir de su condición dolida. Cualquier trabajo terapéutico fracasa allí donde el individuo se resiste a trabajar por y para él, por eso es fundamental que desde los primeros contactos con la persona que consulta debemos procurar establecer una relación caracterizada por el compromiso, en la que el mayor trabajo lo hace quien requiere la ayuda y nosotros somos solamente facilitadores del proceso, sus acompañantes en el restablecimiento de una actitud responsable frente a lo que le está pasando.

 

Comments